sábado, 20 de noviembre de 2010

Adiós

Las sombras iban y venían, un goteo repetido y retardado rompía con cierta monotonía el silencio de la habitación, un eco rocoso le devolvía la soledad que tanto le dolía. El frío le envolvía el cuerpo, el corazón llevaba años congelado, con la frialdad de un cadáver, su mente otrora rápida y clara, ahora espesa y torpe, apenas conseguía adivinar las intenciones del alma.
Las manos temblaban, y la respiración se entrecortaba cuando el espejo le devolvía entre tinieblas la imagen de la derrota. Sus ojos antes llenos de vida, eran ya objetos de adorno para una cara demacrada, para el rostro vivo de un muerto precoz. Una barba rala acentuaba el icono de la desolación en que se había convertido.
Sin la voluntad de hierro que en otro tiempo le abanderaba, sin el carácter que creyó imbatible, el derrumbe de su vida no era más que cuestión de tiempo. La afición al cambio, era el prologo que un mal cómico escribía en la biografía autorizada que usó como guion de su vida. Atrás quedaron los tiempos de felicidad..., ¡Hay la felicidad! esa señorita que venía con intencion de quedarse, y que cuando por fin te acostumbrabas a su presencia, se iba, con amenazas de venganza, con la intención de no volver jamás.
Fuera se oía un murmullo de fiesta, la calle estaba abarrotada, por un momento la idea de dejarlo todo y salir, a iniciar una nueva vida con el nuevo año cruzo por su cabeza, pero solo fue un fugaz destello en la oscuridad de aquel baño.
El agua estaba tibia y le produjo una sensacion agradable cuando sumergia su cuerpo en la bañera, en el suelo las velas consumian el ultimo bailes, llevando hasta su pensamiento recuerdos de una vida, las imagenes se sucedian mientras por su rostro pasaban todas las expresiones posibles, junto con la imagen de su hija, una sonrisa, junto a la imagen de una mujer, el ensimismamiento, junto a la imagen de su familia el dolor...
¿Como había llegado a esto?, ¿como podía estar en aquella situación?, mil preguntas y una sola respuesta... -Quizás me lo he merecido-. Sus ojos se llenaron de lagrimas, lagrimas que devolvieron por un momento la vida a aquellos ojos inertes, un nudo le presionaba en la garganta.
El agua se iba enfriando al mismo ritmo que lo hizo su alma. El telefono vibro de forma corta, un mensaje pensó, alargó el brazo para cogerlo y en la pantalla se podia leer, "¿Como estas?, te echo de menos". Con velocidad escribió "lo siento preciosa, demasiado tarde".
Miro una hoja de papel que habia dejado junto al lavabo, y recito los versos que alli habia escrito horas antes...
Adiós

A la luz de mi vida le digo,
sin que me duela el corazón
que estaba hundido cuando vino
que solo a ella le pido perdón.
Me voy sin hacer ruido,
recuerdame sin rencor,
la vida te di, mi vida me quito
para no causar dolor.

Vive tu vida y no hagas caso
a quien se invente lo que fui,
estuve a tu lado en cada paso
y aunque es de cobardes huir,
me quito de en medio me hago a un lado
para que puedas vivir.

Al resto ... solo adiós...

La repitió varias veces, el sueño se apoderaba poco a poco de él, el agua estaba ya teñida de rojo, y sus ojos se cerraban lentamente, de su boca salió un "Te quiero"y calló.
El baile de las llamas se habían apagado, el eco sordo y rítmico seguía sonando con una monotonía, ya sin sentido... Afuera seguía el jolgorio, seguía la vida.